¿Cómo los bancos se dan cuenta del lavado con criptomonedas?

Los bancos y las instituciones financieras están obligados legalmente a cumplir con las leyes y las pautas regulatorias para combatir el lavado de dinero, el financiamiento del terrorismo y la evasión de impuestos, así como también administrar su riesgo contra estas ilícitas actividades financieras. 

Todos los bancos e instituciones financieras legítimas incorporan el cumplimiento normativo y la gestión de riesgos en su plan y estrategia de negocios a corto y largo plazo como una cuestión de necesidad, por lo que cuando se trata de criptomonedas, también deberían incorporar el cumplimiento con las criptomonedas. 

Cuando los bancos tratan de realizar gestiones antilavado con dinero tradicional, aplican una serie de pasos para detectar si se está cometiendo un acto ilícito o no, lo mismo aplica para las criptomonedas.  

Hay ciertos desafíos a los que se enfrenta un banco cuando se enfrenta a una exposición directa de las criptomonedas, pero también pueden estar expuesta indirectamente si uno de sus clientes realiza transacciones con monedas de este tipo.  

Hay una serie de verificaciones que pueden ayudar a administrar el riesgo de AML: Conozca a su Cliente, Conozca sus Pagos, Conozca el Comportamiento del Cliente y Conozca a su Socio. 

Dado el volumen de transacciones que los bancos pueden procesar a diario, garantizar que el proceso de monitoreo esté completamente automatizado es esencial para reducir la probabilidad de que la actividad sospechosa caiga en la red. 

Los bancos y las instituciones financieras necesitan la capacidad de rastrear transacciones y conexiones en tiempo real, y la capacidad de evaluar sus niveles de riesgo en un santiamén. 

Teniendo en cuenta el volumen y la velocidad de las transacciones involucradas, también necesitan tener un sistema de alerta que proporcione actualizaciones automáticas sobre actividades potencialmente ilícitas, proporcionando datos para una mayor investigación. 

Las organizaciones no necesitan estar a oscuras cuando se trata de aprender a cumplir. El Grupo de Acción Financiera Internacional ha publicado una serie de indicadores de alerta que pueden ayudar a crear conciencia de que alguien está equivocado. Muchas jurisdicciones y exchanges en todo el mundo han tardado en adoptar las  directrices del GAFI porque se interponen obstáculos técnicos, pero existen herramientas que apuntan a que esto sea posible. 

Los indicadores de alerta relacionados con las transacciones pueden implicar pagos que se realizan en pequeñas cantidades o en cantidades repetidas que caen por debajo de un umbral de notificación. También se pueden activar las alarmas si se envían fondos a una cuenta recién creada o previamente inactiva. 

Los patrones de transacción también pueden despertar sospechas, especialmente si los depósitos realizados no coinciden con el perfil de un cliente. 

Otros indicadores pueden referirse a remitentes y destinatarios, irregularidades en la fuente de fondos o riqueza y circunstancias sospechosas relacionadas con la geografía, como si los fondos de un cliente se originan o se envían a un exchange “que no está registrado en la jurisdicción donde se encuentra el cliente o el exchange”. 

Estas pautas son detalladas y amplias, y vienen completas con estudios de casos que ilustran de manera contundente los tipos de escenarios que las instituciones financieras deberían estar buscando. 

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