¿Se está perdiendo la guerra contra el lavado de dinero?

Las multas en 2020 por temas vinculados al lavado de dinero sumaron US$10.400 millones en el mundo. Eso representa un incremento del 80% respecto a años anteriores según lo indicado por EstarInformado.  

Algunos de los casos más importantes muestran que el talón de Aquiles en la guerra contra el lavado de dinero, pese a las muchas regulaciones. Sin embargo, si se puede observar el tema con más cuidado hay claros indicios que sugieren que el sistema global contra el lavado de dinero tiene serias fallas estructurales, en gran medida porque los gobiernos han tercerizado parte de la función de policía. Según un Estudios De Ronald Pol, concluyó que el sistema global podría ser “el experimento menos efectivo de política del mundo”, y que los costos de cumplimiento para los bancos y otras empresas podrían ser 100 veces mayores que el monto incautado.  

Las cifras hablan de una guerra que se está perdiendo. The Global Threat Assessment (La Evaluación de la Amenaza Global), un informe de John Cusack, expresidente del grupo Wolfsberg, una asociación de bancos, estima que en 2018 se perpetraron crímenes financieros por US$5,8 billones, un valor equivalente al 6,7% del PBI global. Las estadísticas acerca de cuánto de esta cifra es interceptada por las autoridades son poco claras. Una estimación de la oficina de las Naciones Unidas para las drogas y el crimen que ya tiene una década, la calculó en tan solo 0,2% del total. En 2016, Europol estimó que la tasa de confiscación en Europa es de nada más que 1,1%. Estarinformado 

Expertos indican que la caída en la tasa de éxito puede deberse a el aumento del lavado de dinero basado en comercio, que traslada los fondos sospechosos a la economía legítima haciendo trucos con la papelería del comercio internacional.  
 
Otro punto clave que genero está caída en la tasa de efectividad es la pandemia, que generó grandes oportunidades para quienes cometen este tipo de actos. aprovechándose de estos los criminales financieros crearon empresas fantasmas para aprovecharse de planes de ayuda estatal con poco control. 

Hay tres grandes puntos que tienen detenido el actuar efectivo contra el lavdo de dinero y son: la falta de transparencia, la falta de colaboración y la falta de recursos, que son los pilares básicos para poder detener este tipo de crímenes.  

En cuanto a la transparencia, los investigadores suelen tener dificultades para identificar a los verdaderos dueños “beneficiarios” de las firmas fantasmas. Se ha tenido algunos avances en incrementar la visibilidad.  

La falta de colaboración, en tanto, traba el trabajo en común de los gobiernos entre sí y con los bancos. Los grandes mecanismos de lavado de dinero son sofisticados y transnacionales. Está mejorando el intercambio de información entre gobiernos, gracias a la cooperación entre “unidades de inteligencia financiera”. Pero el sistema que usan los países que investigan crímenes para pedirse información, es tosco. 

La falta de recursos deriva del hecho de que los crímenes de cuello blanco son menos visibles que los crímenes violentos. Gastar en contener estos últimos le cae mejor al público. En Gran Bretaña, el fraude representa más de un tercio de los crímenes reportados, pero se le asigna menos del 1% de los recursos policiales. 

Muchos entes que combaten el crimen no tienen los fondos para analizar adecuadamente el torrente de los “informes de actividades sospechosas” que presentan los bancos. Muchos son de baja calidad o innecesarios, porque el sistema incentivo a las entidades a cubrirse en vez de aplicar criterios razonables de riesgo. 

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