China introduce nuevas regulaciones Fintech

China introduce nuevas regulaciones Fintech

El catalizador de la liquidación fue una nueva regla que afecta la forma en que los ciudadanos chinos invierten en los mercados extranjeros. Las nuevas reglas comienzan el 1 de noviembre y representan otro caso de riesgo regulatorio de Beijing. Si bien se justifica la precaución, la reversión tan esperada finalmente puede no estar demasiado lejos y solo podría ser una cuestión de tiempo hasta que finalice la tendencia bajista en las acciones de UP Fintech.

Mucho se habla de China como “faro” de todo ecosistema fintech, pero poco sobre su regulación y el rol del Gobierno en ese desarrollo. Esta tendencia a omitir el rol del regulador al relatar la historia del ecosistema fintech chino está muchas veces escudada bajo el hecho de que “son un Estado socialista”. No obstante, para bien o para mal, ignorar el rol del sector público en el desarrollo del ecosistema tomado como ejemplo en todo el mundo fintech es un grave error. En base a un artículo publicado por Julio Sevares en “Ola Financiera”, revista sobre finanzas de profesores de la UNAM, podemos resumir cómo fue avanzando la República Popular de China poniendo a las fintech en el centro de su política de desarrollo.

A partir de 2010 las autoridades en China comenzaron a introducir regulaciones sobre el funcionamiento de los sistemas de pagos con “terceros” (por ejemplo, Alipay, WeChat Pay, etcétera), pero siempre pensando en desarrollar al sector como política de Estado. Desde 2015 el Consejo de Estado estableció planes para promover las fintech en campos como computación en la nube, Big Data e Inteligencia Artificial. Estos planes involucraron también el desarrollo de organizaciones público-privadas.

También en 2015, el Banco Popular de China creó la empresa de alificación de riesgo Baihang para ofrecer servicio de determinación de riesgo de crédito (credit scoring) en las fintech, con la participación del Estado y empresas privadas del sector. La institución reúne información sobre más de 600 fintech. Un punto a destacar es que, en un principio, Alibaba y Tencent se negaron a compartir datos con el Gobierno. Hoy el 36% de la propiedad de Baihang está en manos de la Asociación Nacional de Finanzas en Internet (NIFA) y el resto está distribuido entre privados. Específicamente, ocho gigantes fintech, entre los cuales Alibaba y Tencent tienen 8% cada uno.

NIFA es un ejemplo de articulación Público-Privado. Fue creada por el gobierno chino en 2016 como parte de su tarea para supervisar y regular el emergente negocio de fintech. En julio de 2015 el banco central y nueve ministerios publicaron el documento Opiniones para Guiar la Promoción de un Desarrollo Saludable de las Finanzas de Internet con el que se estableció el cuadro de regulación de finanzas en Internet.

En abril de 2016 el Consejo de Estado lanzó el Plan para la Implementación de la Rectificación de los Riesgos Financieros en Internet. Ese mismo mes la Comisión Reguladora de Bancos publicó sucesivos documentos para la regulación de microcréditos.

Para concluir, teniendo en cuenta cómo se paró el Gobierno chino frente a las fintech y a gigantes como Tencent, Alibaba o Baidu ¿acaso podemos ignorar que hoy China es el único país en todo el mundo con empresas que pueden hacer frente a gigantes como Facebook o Google? Sin duda su modelo tiene un enorme costo en términos de libertades civiles y demás, pero, siendo pragmáticos: lograron ser el único país que no transfiere diariamente valor a gigantes tech de Estados Unidos. Es más, podríamos decir que la ecuación comienza a ser cada vez más a la inversa con casos como TikTok u otros. Sin duda algunas iniciativas podrán haber nacido “del mercado”, ¿pero podemos afirmar que el desarrollo descomunal que siguió hubiera sido posible sin el Estado poniendo a las fintech como eje de desarrollo económico?

 

Fuente: Invezz

 

 

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